Tu beso se hizo calor, luego el calor, movimiento, luego gota de sudor que se hizo vapor, luego viento.
Tu boca roja en la mía, la copa que gira en mi mano, y mientras el vino caía supe que de algún lejano rincón de otra galaxia, el amor que me darías, transformado, volvería un día a darte las gracias.
Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, o hay otra norma:
Nada se pierde, todo se transforma.