"Debo prevenirte desde el principio de que todo el mundo va a encontrar
que trabajo demasiado rápido. No lo creas.
¿No es la emoción y la sinceridad del sentimiento
por la Naturaleza lo que nos impulsa?
Y cuando esa emoción a veces es tan fuerte que se trabaja sin sentir,
cuando las pinceladas se suceden unas con otras
como las palabras de una conversación o de una carta,
entonces no hay que olvidar que no siempre ha sido así
y que también en el futuro vendrán días opresivos,
sin la menor inspiración" Vincent Van Gogh

Van Gogh fue correcto con esta frase porque los artistas no siempre tienen esa "luz" tan especial para crear esas obras de arte que les salen del corazón ya que hay algunos días que podés estar muy inspirado con un montón de ideas en la cabeza y otros donde no tienes absolutamente nada. Confieso que a mí me pasa exactamente lo mismo con mis pinturas porque tengo algunos días en los que me siento poseída por Monet y Van Gogh que puedo pasarme todo un día pintando mientras que en los otros tengo que tratar de "prender" nuevamente esa luz inspiradora que a veces cuesta mucho volver a prenderla.
Esa "luz" o "chispita" a la que llamamos inspiración llega cuando menos pensamos que puede llegar, es inesperada. A veces puede alojarnos dentro de nosotros durante mucho tiempo o por tan sólo unos segundos o minutos, por eso a penas nos sentimos inspirados debemos poner nuestras manos a la obra y reproducir esa idea lo antes posible antes de que se ponga las alas y vuele muy lejos en el mundo de nuestros pensamientos.